El 12 de marzo cumplió 81 años RAÚL RICARDO ALFONSÍN;
Nos vamos a adelantar a los homenajes que se le harán en Argentina al cumplirse los 25 años de la Democracia, que con altibajos, vienen ininterrumpidos: También que el 30 de octubre de 1983 le ganara por primera al Justicialismo una eleccíon limpia a nivel nacional;
En esa campaña electoral de un país hastiado de la Dictadura Asesina y un pueblo golpeado de dos guerras (¿siempre dos guerras en la Argentina?) La sucia que desaparecía gente para “domesticarla” y la internacional contra los Imperios Británicos y Yanquis por el control sobre la soberanía de las Islas Malvinas;
Alfonsín, ese abogado campechano y lírico de Chascomús, dio en la tecla de la fibra argentina y fue el grann triunfador de esos años. El hombre en el cual se apoyaban los sueños y las esperanzas argentinas: Fracasaría, estruendosamente, pero su legado queda;
Podríamos hablar del Levantamiento (los) Carapintadas, del Juicio a las Juntas, del Punto Final y la Obediencia Debida, cuando debió tragar amargo, la crisis financiera que llevaron a ese golpe de mercado que lo obligó a irse antes de la finalización de su mandato.
Podríamos contar su retorno en 1993 y el Pacto de Olivos, su eleccíon como Convencional Constituyente en 1994, Massacceci, la Alianza, su elección como Senador, su sinuosa negociación con Duhalde de los últimos años, pero no…
Alfonsín, es el último prócer de la República Argentina viviente: Agárrense los argentinos si les molesta. Acaso no continúe el oro embarrado de un Moreno y un Castelli, San Martín, Belgrano, Artigas, etc. Acaso continúe esa senda iniciada por Roca, Mitre, Pellegrini y Marcelo de Alvear, puente Balbín e Illía. Acaso el viejo golpeado siga insistiendo con su Unión Cívica Radical como garantía civil de la argentinidad:
Prócer, un hombre cabal en lo intelectual, testarudo y bicho enorme para el toma y daca, Un alberdiano en toda su palabra: siempre se consideró el tutor de un pueblo que no puede gobernar sino mediante sus representantes;
Lo recuerdo, cuando niño, y poblando las plazas públicas de las ciudades salíamos a defender su Gobierno de los golpes militares para sostener la Democracia: Pese a los desencantos habituales, las Fiestas de Civismo de esos, sus cinco años de gloria (1983/1888) fueron los últimos de la histórica grandeza argentina: Campeones del Mundo, Maradona en su plenitud, felices y dichosos, dignos de vivir en DEMOCRACIA. Hoy, pareciera que nos diera igual
En breve, cuándo muera, le harán un Monumento y le recordarán en todas sus virtudes, y sus miserias se las achacarán a las vicisitudes y otros; Nosotros lo recordamos como debe: En su todo, con sus manos entrelazadas sobre su hombro izquierdo (gesto que imitaré siempre) exclamando a quien quisiera oír: ¡Con la Democracia se educa, se come, se vive!

4 respuestas hasta el momento ↓
Morlo // Marzo 13, 2008 a 11:32 am |
No estoy de acuerdo con la idea del fracaso ‘total’ del gobierno de Alfonsín. Creo que al menos se consiguió continuar con la institucionalidad y nunca dejó de existir el estado de derecho. Además se enjuició a los militares asesinos, aunque luego halla tenido que ser coartado por las presiones del sector mas conservador de la sociedad. El plan austral funcionó bien hasta que fué voicoteado por los grupos económicos.
Estos logros son algo de lo que ninguna de las democracias americanas de los años 80 se puede jactar.
Yo pienso que la historia va a colocar al viejo en el pedestal que le corresponde. Los que han vivido esa época no tienen el beneficio de la perspectiva.
mariouy // Marzo 18, 2008 a 10:30 am |
” La casa está en orden “
saintterriens // Marzo 25, 2008 a 6:39 pm |
http://www.youtube.com/watch?v=D2L0_bZwKJo
este es buenisimo
saintterriens // Marzo 25, 2008 a 6:56 pm |
http://www.youtube.com/watch?v=x6H-PmiFNTQ&feature=related
o este, juas